4 de mayo de 2022

Una era conflictiva

Samy Charnine


Se está coincidiendo en la apreciación de que transitamos una era conflictiva y en este escenario mundial Venezuela se encuentra más conflictuada y vulnerable que nunca. Nada nos conduce a pensar en recursos apropiados para transitar una etapa de recesión mundial. Sería la desaparición de gran parte de nuestra población. No es fantasioso pensarlo con una posibilidad real de una guerra mundial provocada por un psicópata con poder, Putin. Ucrania se defiende y lo hace bien y con valentía, pero aún no podemos afirmar que está venciendo al enemigo agresor. Época sin duda oscura sin contar con los frenos reflexivos de los acontecimientos, con instituciones reguladoras ni con valores humanos irrenunciables. Aquello que tan claro se tenía “no se invade otro país soberano” hoy se relativiza y se le pide al agraviado, Ucrania, se rinda por mi bien. La verdad es que uno queda desconcertado.

Dice Fernando Yurman “La destructividad, el mal, la sombra oscura, suceden cíclicamente con nuevas lecturas de la pulsión” Lo advertía Sigmund Freud en “Su malestar en la cultura” hay que renunciar al reclamo pulsional si queremos vivir en sociedad. Y el hombre es un ser social, no puede vivir sino en una comunidad. Allí puede escoger si quiere vivir aislado, pero de una manera u otra dependerá de otros. El mundo actual posee una economía global y está al borde de una recesión, mientras nosotros seguimos jugando a despojar cada vez más a los otros de su condición humana. Cada día es más débil el debate de ideas y el intercambio reflexivo mediate la palabra. Es más fácil y más salvaje disparar balas o insultos.

No hay dignidad humana, no hay respeto por otros sin un mundo organizado por personas reflexivas y pensantes; no encontramos signos que demuestren que se está reflexionando, ni en Venezuela ni en gran parte del mundo. El mundo ya hace síntomas de desorientación como consecuencia de haberse entregado a la satisfacción pulsional. El mal se apoderó de las conciencias y los seres humanos se dirigen a su propia muerte. Elegir al chavismo fue una conducta suicida de la mayoría de la población y aquí estamos sentados viendo como matan todo, ahora están con el exterminio de árboles. Seguimos sobreviviendo en las peores condiciones posibles con un escenario mundial apocalíptico, no hay posibilidades de engaño ni tiempo para mirar hacia otro lado. Yo me cansé de pedirle a la oposición venezolano ratificación o reflexión, me convencí que no pueden no tienen capacidad, no saben de política, solo saben de poder como una investidura para actuar a sus anchas sin leyes ni normas. No pido nada a esta oposición, otra realidad podría abrirse con nuevos líderes serios y formados. Ya se manifiestan algunos, esperemos.

Vivimos una bipolaridad mundial, autocracias vs democracias lo que ha producido la necesidad de nuevas estrategias y formas de hacer políticas. El enemigo se presenta camuflajeado y sagaz mientras los demócratas se muestran torpes y dubitativos. Es cierto tuvimos una gran victoria con Macron en Francia producto de un político muy hábil que supo negociar con las fuerzas necesarias para vencer en momentos radicales. No podemos mencionar a muchos más. Nos aclara Andrés Caleca “Es una lucha transversal que trasciende intereses de clase, viejas ideologías, visiones generacionales, de género y hasta dogmas de carácter religiosos”. No debemos dejar de oír las voces de actores nacionales de mucho peso moral en nuestro país, están indicando de forma inteligente una ruta a seguir.

 

27 de abril de 2022

Yo acuso



A los países se les puede despojar de toda generosidad por parte de sus autoridades, pueden estar dominados por déspotas arrogantes sin ningún respeto por los derechos del hombre. Se podrá adormecer a su población hasta el punto que nadie se la juegue por su honradez, puede que se pretenda quedar mudos, titubeantes, dubitativos, temblorosos. Todo esto es muy lamentable, pero se entiende y hasta cierto punto se espera. Lo que realmente es imperdonable es que ese fango queden también atascados aquellos que se erigieron en dirigentes de la oposición. No se atreven a poner en entredicho ningún poder ni a la opinión publica. Seres que no están comprometidos realmente con la causa que dicen representar, Venezuela y la democracia, solo se muestran inquietos ante una nueva elección.

Pero sabemos que los países se descarrían por un tiempo, a veces demasiado tiempo, pero suelen tomar nuevamente su carril sobre todo cuando el ciudadano no fleja, cuando siguen reclamando sus derechos y su libertad. El verdadero poder en una Nación lo ejerce su población que tiene como únicas armas su palabra y voluntad. Queda despojado, por un tiempo, de su integridad cuando los cañones apuntan a su pecho. Pero solo están adormecidos y a veces despiertan con tanta furia arrasando todo lo que encuentran a su paso, se tornan destructores y peligrosos. Allí los autócratas corren a esconderse en cuevas de donde suelen ser sacados y asesinados. Terrible, pero no midieron los riesgos de masacrar poblaciones enteras; bien sea masacrar su dignidad o sus cuerpos. Putin se metió en otro país y está acabando con la vida de miles de ciudadanos ucranianos, ¿qué destino le espera? El ser eliminado en lo que se debilite su escudo protector. El que fue cruel no se le oye cuando pide clemencia.

En Venezuela se ha definido el despotismo de sus gobernantes de muchas maneras. En su artículo de esta semana Nelson Chitty la Roche lo denomina “autocracia” y en el suyo Fernando Mires define el término autocracia como: “autocracia se refiere a una forma de dominación política ejercida por un líder o un círculo político, burocrático o militar. La diferencia con una dictadura es que la autocracia no monopoliza o no intenta monopolizar todo el poder, sino que mantiene franjas o segmentos subalternos que permiten la existencia del juego político” tomando en cuenta que la realidad venezolana puede encajar solo parcialmente en tal definición. Vemos como se cercena cada vez mas el derecho de opinión y las personas pueden ser detenidas sin importar su edad, porque al déspota le cayó mal un comentario. Estos hechos indignan despiertan odio, después no pregunten qué pasó cuando ese odio de desborde. Porque al igual Que Émile Zola ante la injusticia se puede levantar la voz de un “Yo acuso”. Se desliza, poco a poco, el país a una dictadura.

Mientras tanto la opinión publica va adquiriendo un tufillo también autocrático, su tono es mandatorio y no argumentativo. Ya no se acusa solo a los opresores sino a todo aquel que se atreve a salir del torrente mayoritario perdido y agotado. Mientras, “yo acuso” a los bandidos aposentados en los tronos y a los camuflajeados que se sirven del botín.

 

20 de abril de 2022

Una causa para vivir



Los seres humanos cada día se muestran mas adoradores de diferentes símbolos, bien encarnados por seres humanos o por simples objetos. Se muestra pasiones hasta el punto que cada día se hace más difícil hablar de cualquier cosa porque siempre hay fanáticos que se ofenden. Siempre me he cuidado de hablar de religión o de figuras religiosas porque sé de antemano que puedo ofender a los creyentes y quiero respetar, pero cada vez se me hace mas difícil saber cuales son las figuras sagradas, son muchas. Un líder político, un emblema nacional, una región particular, un deporte, una película, una obra de arte en general y pare usted de contar porque la lista es interminable. Somos adoradores y vivimos por una causa que erigimos como motivo único de vida, si se cae se cae la vida y eso no se puede permitir.

En el mercado se ofrecen al consumidor estas fábricas de deseos para que pueda llevar la de su preferencia, escoja su fetiche y colóquelo a resguardo de esas lenguas descreídas y desenfadadas, constituyen un peligro para su ideal. No lo ponga en circulación, no hable de sus virtudes porque vendrán los destructores prestos con sus machetes. Defienda su derecho a alucinar para proveerse de mayores alegrías en este valle de lágrimas. Ya la realidad y sus durezas pueden ser pospuestas para otros momentos.  Schopenhauer nos habló al respecto, sea un héroe de su existencia, un santo luchador por causas perdidas porque de lo que estamos seguros es de la imposibilidad de ser felices. Una vida heroica, no temeraria que desconozca los peligros, una que asuma el carácter trágico y desde allí, alcanzado el nivel, comience a dictar normas en toda dirección, esto sí, esto no, esto conviene a la causa y esto no. Entre el devoto creyente y el militante comprometido solo hay un cambio de religión nos asegura José Luis Ferri, así nos lo recuerda Víctor Cadet.

 Es lamentable este fanatismo atomizado porque encajona la vida, nos coloca gríngolas. Una sola causa nos hace débiles, vulnerables, los ídolos son de barro y se deshacen ante nuestra mirada angustiada, aunque despreciemos la realidad. Debemos tener valores, respetar las creencias y modos de vida, en el proceder ciudadano acorde con nuestro propio gentilicio que nos identifica, pero al mismo tiempo dejar que las ideas circulen, los tiempos cambian nuestra manera de pensar y nuestras creencias. Todo requiere esfuerzo, como recuerda Ana Teresa Torres “Nada es improvisado. Se requiere de una acción persistente por parte de la sociedad misma en la creación de su cultura propia, en mantenerla y respetarla y no menos costearla…”

Aquí estamos contemplando perplejos como afean la ciudad con adefesios fetiches, propios de una cultura que no es la nuestra, sino más bien producto de la brujería y el mal gusto. Eligen nuestras calles como escenarios de dioses paganos y cambian nuestros símbolos sin consultarnos. Estamos espantados, pero también paralizados. No son nuestras esas horribles imágenes porque incluso los objetos productos del sincretismo religioso los conocemos y queremos.

Tendremos un gran trabajo cuando logremos desinfectar Miraflores, hay que sacar toda esa basura y limpiar nuestras calles nuevamente. Cambiar los símbolos que nos arrebataron y volver apropiarnos de nuestros nombres y lenguaje. Algún día la construcción se logrará.