29 de septiembre de 2021

Pensar y decidir

Denis Frémond


El miedo le ganó la partida a cualquier otra consideración de índole humanitaria. El ser humano se siente amenazado por muchos factores y por ello se inclinó en ir cerrando cada vez más sus sociedades. Exclusión, xenofobia rigen las mentalidades de la mayoría que luchan por edificar sus fortalezas. Se organizan instituciones que excluyen a los países que se consideran peligrosos y avasallantes, prefieren el aislamiento en un mundo que no puede huir de una economía interdependiente. Ya no es posible una nación autárquica, de una forma u otra dependemos de tecnologías desarrolladas en otros países, de los cultivos y producción alimentaria, de la salud y elaboración farmacéutica. De la creación artística, de la moda y las ideas.  En un mundo global el hombre sintió miedo y se protege. Las personas olfateando al otro que imaginan peligroso y acecha.

Cerramos las sociedades en tiempo de emigrantes. Advertía Karl Popper que en las sociedades cerradas los seres humanos no son libres, se encuentran sometidos a un colectivo como suele observarse en las organizaciones tribales. Circulan creencias mágicas y se multiplican los mensajes de terror. Como suele pasar cuando no se piensa, buscando protección encontramos aumentada la incertidumbre. Este hecho es fácilmente perceptible en nuestro entorno. Aislados de nuestra comunidad natural -el mundo occidental- quedamos en manos perversas que infligen daño sin ningún pudor. Los mensajes de terror que circulan son dignos de cualquier guion de una película de terror. Yo tengo toda una gama de insensateces que me trae la señora que limpia, que de nada vale que le explique que eso no es cierto.

 Rigen los tabúes cada vez mas cercanos a cualquier aspecto de la vida sin que tengamos posibilidades de cuestionarlos efectivamente. No hay crítica que sea oída, una vez introyectado el terror romper ese muro tiene que venir de la duda del propio creyente. El pensamiento crítico y la duda parecen en vías de extinción. Se trata del “monismo mágico” como lo denominó Popper. América Latina pareciera encaminarse a un tribalismo en contraste con el humanismo que debe predominar en comunidades abiertas, en donde es posible pensar y decidir después de haber considerado alternativas. Es posible elegir la vida que se quiere vivir, aunque siempre se tendrán limitaciones, son inevitables. Este estado de cosas que vivimos no vinieron solas o por mala suerte, las tenemos porque por no pensar nos zumbaron por ese precipicio, al mejor estilo tribal. Es el desafío que ahora tenemos como sociedad, “elegir”.

Característica de las sociedades cerradas es apelar a la emocionalidad, no le interesa los derechos individuales y rechaza la necesaria tolerancia. No es bien vista la opinión personal ni las decisiones individuales porque suelen ser objeto de calificaciones moralistas y termina, de este modo, imperando el odio para todo aquel que se aparte del clan. Estas sociedades cerradas derivan, inevitablemente, en sociedades totalitarias, adoradoras del líder. El desafío que tenemos como sociedad y como individuos es constante, pensar para elegir en cual mundo queremos vivir. No es suficiente declarar principios, tenemos que actuar, siempre teniendo en cuenta las diferencias y rechazando de plano el pensamiento único. Que nadie nos quite nunca el derecho a pensar y decidir, es el reto.

 

22 de septiembre de 2021

Inercia ciudadana

Andrew Wyeth


Cada día nos encontramos más sometidos a un poder déspota con manifestaciones delictivas. Sumidos en una resignación, impotentes e inactivos sufrimos maltratos producto de una falta total de control y límites de los poderes otorgados. Nada funciona y callados pagamos por la inoperancia. Sándor Márai lo describe en su libro “Tierra, tierra”, ante la pregunta qué quieren los invasores se responde: “quieren nuestra alma” palabras que me retumbaron como un estallido y nunca olvidé. Lo vemos en toda su manifestación, nos arrebataron el alma, lo lograron, Venezuela se retuerce sin alma, sin vida. Los ciudadanos andan como zombis, sin deseos, sin derechos y rebotando responsabilidades. Mucho se escribe sobre este terrible hecho en nuestros días. Nelson Chitty La Roche lo manifiesta como “una apatía, desinterés, anomia ciudadana que lo facilita”. No batallamos ya, nos dimos por vencidos.

Decidimos vivir sufriendo los atropellos porque nos convencieron que no tenemos remedio. Las causas de cada una de las injusticias que se señalan están lejos, son inalcanzables y por lo tanto es imposible romper esa conexión causal. La responsabilidad no es compartida, cada función que ejercemos requiere conciencia de un lugar, ese lugar hay que ocuparlo con responsabilidad. Si todo lo situamos lejos no alcanzamos nada. Es el Sistema concluimos sabiamente y así lo dejamos, no es el ladrón que me cobra exageradamente porque necesito de sus servicios. Hay que derrocar al usurpador, pero no sabemos cómo y con qué. Siguen pasando los días y cada vez nos encontramos más debilitados. Tiene mucha razón Carlos Ñañez cuando afirma “Nada nos anula más como seres humanos que decidir no actuar, mantenernos al margen y aceptar, amoldarnos cual piezas de barro a la decisión de un alfarero perverso al rigor de lo externo, del curso que sobre nuestras vidas asuman los demás”

Nuestra peor opción fue resignarnos y pareciera que lo lograron. No hay conexión entre la política y nuestras emociones, las mataron a fuerza de desengaños. Perdimos el arraigo, el sentido de pertenencia, nada es nuestro ya, dejamos de reconocernos y querernos. Despues de vivir muchos años en un lugar se iban conociendo las personas y se establecían vínculos amistosos, con tu panadero, carnicero, en el automercado, el bombero, plomero, electricista, carpintero y ni hablar con tus médicos, maestros y profesores. Se fueron, ya no están y todo el mundo es nuevo y hosco. Te hablan porque uno se impone, pero con fastidio, sin interés. No se está interesado en resolverle un problema al otro, se está interesado en obtener la mayor cantidad de dinero posible. Tenemos que andar a la defensiva y desconfiados. Esto es producto de no sentirnos próximos.

¡Has pasar hambre y tendrás seres sumisos! conocen bien la receta. Nos arrebataron el alma, las Universidades, las trayectorias, los logros y las propiedades. Todo nos fue expropiado. Ahora solos, presos, envejecidos, cansados decidimos tirar la toalla. Cumpliendo la profecía del famoso tango de Santos Discépolo “Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor Ignorante, sabio o chorro, pretencioso estafador. Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor” Volteen a ver y a sentir la emoción que emana de una sociedad y sabrá qué tipo de sociedad se está conformando. Seres serviles y pedigüeños, nunca lo hubiese creído del ciudadano rebelde que conocíamos. Fue mucho lo que perdimos junto con la democracia, la libertad y la autonomía.

El camino que tenemos por delante es largo y complicado y muy amenazado por nuestras debilidades. Pero la única manera de avanzar es concientizando los síntomas que estamos manifestando. Tenemos que devolver la seriedad a la política y denunciar el despotismo de las autoridades en todos los lugares, aunque se sienta que se pierde el tiempo. Al menos que sepan que no somos fáciles. ¿Será tarde? No lo sé, pero hay que intentarlo.

 

15 de septiembre de 2021

Tolerar al criminal

Pawel Kuczynskiz


Este régimen se apoyó sustancialmente en bandas criminales y propició la multiplicación de la corrupción en todos los terrenos de la población. Tenemos ahora toda una gama variopinta y para todos los gustos de seres que reptan en los bajos fondos de la sociedad. Se respiró esta semana un aire de alivio y alegría porque nos fue anunciada la captura de dos grandes capos muy bien relacionados con las esferas del poder. Uno en realidad no fue capturado ahora, lo está desde hace tiempo, pero se anuncia su deportación de Cabo Verde. Nosotros enseguida nos dispusimos a celebrar, las botellas se enfriaron y la música perfumó nuestras congojas. Recordamos, entonces, las veces en las que quedamos con los crespos hechos y decidimos esperar la ejecución del acto. Hasta el traje naranja lo diseñamos con esmero. Eso también es el venezolano presto a responder con humor cualquier vestigio de justicia.

No hay que desconocer como ha crecido la delincuencia aupados por un gobierno que se apoyó en bandas criminales e hizo del delito su modus operandi. Estamos desde hace mucho tiempo en manos de criminales por acción u omisión, porque no atender los requerimientos de mantenimiento, como los drenajes, cobra vidas a incautos y confiados ciudadanos. Ahora el régimen también combate a los delincuentes que armaron y no obedecen ya a sus comandos. Guerra que por cierto están perdiendo, los capos se les escabullen y burlan dejándolos en el más vergonzoso ridículo. Pactaron con delincuentes descansaron en su irregular conducta para amedrentar y amanecieron empapados. Toleraron el crimen y lo auparon a la par que dinamitaban las instituciones vigilantes y dadoras de justicia. La torta se les voltea, se engatillan las armas y se afinan las voces.

Si van a cantar no lo sé, mucho he esperado los conciertos que no se dan, pero preparo mi palco y mis galas por si acaso. Como nos ha costado entender la forma en que permeó el mal en nuestra sociedad y aun somos timoratos para enfrentarlos. Los pranes delinquiendo desde las cárceles y una boba melenuda facilitando sus medios delictivos. Es así como gozan de Wi-fi celulares, cajeros automáticos, piscinas y bares. Hacen sus rumbas los fines de semanas, mientras están ocupados extorsionando, secuestrando, hackeando y robando durante la semana. Al habernos convertido en un importante puerto de carga y descarga del polvo blanco, ya somos vistos con respeto por la delincuencia organizada mundial. Pablo Escobar estaría muy orgulloso de nuestro progreso.

El mundo criminal se ha convertido en una gran industria, grandes cineastas, autores literarios, el mundo jurídico y en general los políticos se dedican a explorar y explotar este submundo que causa fascinación por la sagacidad de sus certeros movimientos en la oscuridad. Walter Benjamín resaltó esta característica cautivadora del mundo criminal, “han despertado la admiración secreta del público… no ha causa de lo que hacen sino debido a la violencia de la que dan testimonio”. Es el tiempo de la mas alta violación de los derechos humanos, de su más amplia vulneración y de la profunda desigualdad, como lo llamó Norberto Bobbio. Una criminalidad que amenaza la democracia, la paz y el futuro de nuestra sobrevivencia en el planeta, se trata de la criminalidad del poder del la cuan no tenemos la exclusividad. Mal que se encuentra pululando en nuestra normalidad. Ya no tenemos bien delimitado lo que nos es permitido o no. Son los empresarios corruptos los que están apropiándose de los Estados y no los Estados los que persiguen las fortunas mal habidas. El Narcotráfico y el tráfico de armas son nuestros verdaderos mandatarios. Mientras sigamos tolerando el mal, este gana terreno en la hegemonía buscada.