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| Hieronymus Bosch |
De una forma u otra todos estamos un tanto perdidos en nuestra nueva realidad. Actuamos en un escenario distinto que es absolutamente novedoso en el mundo. Un país con una caricatura de liderazgo que solo espera órdenes de un mandatario extranjero pero que vocifera que no sigue órdenes de nadie que es independiente y soberano, es una situación desquiciante. No, porque nos digan mentiras a ello ya estamos acostumbrados, son 27 años interpretando los cuentos y ficciones. Lo que es desconcertante y hasta resulta vergonzoso es tener que estar pendientes de los discursos y declaraciones que se emiten desde la Oficina Oval para conocer nuestro destino. Es vergonzoso y desconcertante que nuestro dinero tenga que ser controlado por una administración extranjera porque este país es un nido de ladrones. Es desconcertante y vergonzoso que además lo festejemos.
Como no entender el festejo después de haber pasado largos años llevando una vida miserable, maltratados y torturados por pensar distinto. Siendo robados y recibiendo sueldos y pensiones ofensivos. Siendo lacayos de la peor expresión dictatorial del mundo que a la hora de la verdad volteó para otro lado. Como no entender el festejo si se llevaron y mantiene encarcelado a un dictador sanguinario y despiadado. Él y su esposa deben ser juzgados y despojados de todo lo que se robaron, alguna justicia tenemos que reclamar para medio aplacar esta rabia sostenida y acumulada. Una sociedad muy herida necesita tiempo y acciones justas que den alivio. Todos esperamos que se vayan dando esos pasos, mientras tanto la realidad solo muestra al mismo depredador, pero ahora monitoreado, lo que no es poca cosa.
No ha sido, precisamente, la virtud la que ha acarreado dividendos y por tanto lo que ha proliferado es la maldad, la psicopatía, la desconfianza y el cinismo. La vergüenza es un sentimiento ético que solo sienten aquellos que han introyectado una ley, aquellos que reconocen a un otro y que guardan respeto y consideración por sus pertenencias. Pero no es así para el psicópata que es un ser sin ley, el que solo se rige por su avaricia, ira, envidia, soberbia y lujuria. No tienen vergüenza y lo hemos podido comprobar en esta “tierra rara” Maduro sometido por sus carceleros, saludando. Uno de los principales ladrones y destructor de PDVSA, Rafael Ramírez, dictando cátedra a propósito de la nueva ley de Hidrocarburos. Jorge Rodríguez gritando en la Asamblea que ahora si tendremos patria, Diosdado agachado, amenazando y dando órdenes que nadie acata, pero sin tomar distancia, no se atreve y el que se lleva la medalla al cinismo y la desvergüenza es Padrino López, quedó paralizado cuando se llevaron a su jefe y ahí sigue sin ninguna vergüenza, aunque bastante desdibujado.
Han sido malos sin ocultarlo, muy malos ¿qué pretenden ahora? Pasar como reformados, hacernos creer que un bombazo de lucidez los transformó, que ahora si entendieron. No vamos a descansar hasta verlos pagar sus culpas, hasta verlos sentenciados por un tribunal justo. Vamos ahorrarnos la exhibición de cinismo que se está desplegando. Es una etapa dura la que transitamos sin orientación ni ejemplos de otros países. Es muy duro tener que ver a nuestros verdugos jugando todavía al juego del poder. Duro, porque nosotros si sentimos vergüenza, vergüenza de tener que aguantarnos que sean otros quienes nos gobiernen al declararnos incompetentes. Vergüenza de haber tenido estos delincuentes en el poder por tanto años siendo incapaces de echarlos. Ahora tenemos que vivir esta realidad, vamos a hacerlo de la mejor forma posible, organizándonos para en un futuro tener la probidad y conducción eficiente en casa. Eso solo se logra con una adecuada negociación política.


