4 de octubre de 2016

La sala de espera (cuento)


Sucedió en la sala de espera de un profesional de la salud mental. La del Doctor Rodrigo Reverol a quien sus pacientes denominaban RR para evitar pronunciar un nombre que tendía a enredar la lengua o quizás le decían así por cariño. Era el consultorio 16 que cada día se veía más abarrotado de personas pidiendo calmar sus angustias, miedos, decepciones y frustraciones. Es que en Carondo se estaba haciendo la vida insoportable y ya sus habitantes estaban al punto de perder por completo cualquier grado de sensatez. La gente no dormía y comía muy mal porque los alimentos pasaron a conformar la larga lista de objetos inaccesibles de una necesidad muy difícil de satisfacer. La lucha por sobrevivir era a muerte. Por otro lado no se podía ofrecer una vía de adormecimiento biológico porque tampoco había medicamentos. Eso de ser un nuevo hombre no resultaba, seguían siendo humanos igualitos a los anteriores, no flejaban en sus antojos, querían comer, descansar y divertirse. Contra la terquedad no se puede, decían algunos, mientras otros opinaban que se debía desistir de tal proyecto delirante y con angustia argumentaban, nos están matando. Total unos y otros nadaban en el mar de los tormentos.


Estaban pues en esta sala esperando que RR los atendiera para poder al menos desahogar sus pesares, contar con un oído solamente y no con una verborrea. Había mucho ruido porque cada quien estaba con su tema y en voz alta; solo un hombre se mantenía aislado, sentado en un rincón y con un libro absorto. De vez en cuando alzaba la cabeza, miraba por el rabillo del ojo, hacia algunas anotaciones y se volvía aislar después de hacer pequeños gestos con la cabeza. Casi siempre estos gestos eran de comprensión y de asentimiento. Los temas que se oían y que la angustia dejaba brotar como cascadas eran: “RR no nos va a poder atender este año hay demasiada gente en espera y esas cuatro señoras con cara de malas pulgas delante de su puerta no nos permitirán pasar”. Otras voces decían “pues les pasaremos por encima porque no me voy a ir sin que me oigan”. Las mujeres más jóvenes que no habían perdido su necesidad de ser miradas, desfilaban tongoneando, daban discursos y simulaban estar ante un micrófono, atentas muy atentas a las expresiones de su imaginado público para orientarse en su exaltación y decir lo que arrancara aplausos. Querían ser admiradas, pues seguían siendo las mujeres de siempre. Mientras tanto los pacientes iban entrando y saliendo; el hombre silente tomaba el tiempo aproximado de cada consulta. Había pasado una hora y solo habían sido vistos dos pacientes. “Esto va para largo” pensó.

Un incidente alborotó aún más el ambiente que ya se sentía caldeado. Un Señor de edad se molestó repentinamente con el silente y le espetó “¿tú quién te crees? Aquí ya todos sabemos las angustias de los otros menos las tuyas, estas allí con aire superior que molesta, no hablas solo observas y eso de vez en cuando. Vamos ¿Qué haces aquí? ¿Quién eres? ¡Insisto! seguro eres un espía, seguro eres un traidor, seguro estas maquinando algo en contra nuestra. Así son los cómplices se mantienen silentes y luego zapean, si eso eres un sapo” como fue subiendo el tono y estuvo a punto de irse a golpes, se tuvo que llamar a dos enfermeros quien se lo llevaron al consultorio de al lado, al número 17. Mientras el hombre silente se mantenía silente. Desde lejos sin embargo se seguía oyendo los gritos, “cuídense de ese señor, no confíen. Nada bueno trae el silencio, ese es un calculador, manipulador, que acarreará más desgracia a nuestras vidas” Los demás que no se habían fijado en el hombre silente, que perfectamente hubiera pasado desapercibido, comenzaron a mirarlo y a preguntarse “En realidad es distinto, ¿Quién será? ¿Qué querrá?”

En eso salió una mujer joven de la consulta y con gestos muy coquetos manifestó a los que seguían esperando “RR es la salida, qué manera de calmarlo a uno. No desistan, esperen lo necesario y venzan los escollos no se arrepentirán, si esas brujas que están en la puerta estorban su entrada háblenle con firmeza, asústenla con la multitud que está en la sala y que ya comienzan a llenar los pasillos, le tienen miedo a las multitudes, en lo que ven a dos o tres personas juntas se encierran en sus casas y no van a trabajar, gruñan si es necesario” y salió tan campante después de darle la mano al hombre silente. Estupefactos quedaron todos en la sala cuando desde el consultorio 17 se comenzó a oír la voz de la misma dama “RR es un farsa, no es la vía. Desde aquí le digo a ese señor silente que hable y que hable claro, no faltaba más que cuando conozcamos su tono de voz no entendamos. Así que RR y señor misterio hablen y hablen claro, que no tenga que volverlo a repetir, he dicho” mientras el señor mayor ya un poco más calmado aplaudía, aplaudía y tuvieron que sujetarle las manos para que dejara de aplaudir.

Ya había pasado el tiempo necesario para que el causante de tanta irritación tuviera un panorama claro de cómo debía organizarse la consulta de manera más efectiva y poder aminorar los escollos que suponían las custodias de la puerta. Se paró y con clara y cristalina voz se dirigió a los presentes “está claro que así no podemos seguir viviendo, estamos en nuestro derecho de que RR nos atienda a todos si eso es lo que queremos. Si son tres días lo que ofrecen las brujas, que con sus escobas dificultan la entrada, vamos a obedecer solo algo, nos vamos a organizar en esos tres días que serán una fiesta para la salud mental. Pero lo que no vamos a obedecer es su ponzoña más venenosa de no tratarnos a todos por igual. La población sufriente es una sola, y con esa convicción actuaremos, que nos vean, que sientan nuestra fuerza. Obediencia a medias y si no les gusta a las cuatro escobas tendrán que salir volando”. El mensaje quedó claro y la mayoría aceptó el reto, se seguirá esperando aunque la locura siga aumentando. Pero ya se había introducido una diferencia, había un objetivo por los momentos, una pequeña luz se había prendido dentro de tanta oscuridad. La angustia no aminoró pero quedó enfocada, lo que hace una diferencia.

El consultorio 17 quedó contaminado y desde allí se seguían oyendo voces monotemáticas y antagónicas. Desde otros consultorios se comenzaron a sentir las acciones que acompañarían los objetivos del 16 y en esas lides quedó la clínica que aún no se calmaba. Pero ya estaba establecido un antes y un después. La espera se había activado y se tenía claro el qué hacer.

27 de septiembre de 2016

Resistencia




A pesar de que se esperaba el golpe anticonstitucional por parte de las rectoras, cuando uno lo recibe es que se siente el dolor, la indignación y es esperable y hasta sano las respuestas inmediatas y las ganas de pelear los derechos desde escenarios más violentos. Darse una pausa ayuda a razonar porque las emociones van aminorando pero no se pierde la certeza de que es inaceptable las condiciones impuestas y adivinar las intenciones de los irresponsables que ostentan el poder. Quieren que abandonemos nuestro empeño de lograr un cambio con las herramientas que nos ofrece la constitución. Quieren la división de la oposición y quieren nuestra desesperanza. Nos llegó, entonces, la hora dura y delicada de trazarnos una acertada estrategia. ¿Con qué contamos? con la población, con nuestro descontento y ahora con la fuerza que da la rabia por los extremos de irrespeto con los que nos han tratado. Llegó la hora de resistir y no abandonar el camino trazado.

Como lo planteó Gandhi, esta tiene que ser una resistencia activa. “Resistencia y verdad” dos armas muy poderosas contra la injusticia y la opresión y asumiendo plenamente la responsabilidad que ello implica. La presencia de los ciudadanos bien sea en la calle, bien sea bajo forma de desobediencia y no cooperación con un Estado forajido, bien sea con la suspensión de actividades y la formación de grupos fuertes civiles que apunten a un nuevo orden social, deberán ser nuestros pasos a seguir sin abandonar nuestro objetivo de revocar a los indeseables. Es indispensable no abandonar la indignación que causa sentir pisoteada nuestra dignidad. Actuar y de inmediato, con claridad de miras y determinación. Que se sienta que se les acabó la hora de las fechorías con impunidad. Que sientan que todo tiene un límite y este límite lo hemos venido corriendo hasta lo insoportable. No cesan de agredir y están débiles ya no cuentan con la población. No lo perdamos de vista. Un gobernante gobierna hasta que nosotros permitamos ser gobernados. ¿Cómo se hace esto? Ya lo vimos con el gremio de transporte, pararon la ciudad y la vicepresidencia se vio obligada a atenderlos en su despacho, como se atiende a la gente.

No es un fracaso haberlos llevado al extremo de salirse de las normas acordadas de forma tan clara, porque, por supuesto, ya lo venían haciendo. Pero el paso dado por el CNE es de tal magnitud que los deja totalmente sin disfraz. No es en absoluto un fracaso, al contrario un gran éxito logrado por nuestras luchas recientes, por haber ido a votar el 6D, por no ceder en nuestro derecho a la recolección de las firmas para activar el Revocatorio, por haber sorteado todas las trampas para la validación de las firmas, por la magnífica marcha del 1S. Tuvieron que pronunciarse, tarde y sin dar la cara como hacen los delincuentes, tuvieron que hacerlo y firmaron su sentencia, quedaron fuera del ámbito constitucional. La opinión Internacional cada día está más alerta y clara sobre lo que está pasando en Venezuela y esto es posible gracias a que los hemos obligado a desnudarse. Más bien en este momento lo que están joropeando son los tiranos. Tirando flechas de forma desorganizada, dando patadas de ahogado. El paso dado con la recolección del 20% de las firmas y con la elección de los Gobernadores es su sentencia de muerte. Cerraron la vía electoral, precisamente el barniz que se echaron para dar la apariencia de demócratas. No es hora de titubeos y desánimo. Los gobiernos dictatoriales son mucho más rígidos que los demócratas y de esa forma estallan como los cristales.

Debemos ser creativos e innovar nuestro momento; se hace necesaria la colaboración y participación activa, no solo de los sectores políticos sino del sector cultural que suelen ser muy ingeniosos en las lides de movimientos de resistencia. Es el momento de la participación del sector alimenticio que tan frágiles fueron al momento de acatar normas inaceptables para sus clientes. Deben participar los diferentes gremios, empresarios y sindicatos, lo que quede de ellos. Es indispensable la colaboración de la Iglesia. Debemos convocar al sector que fue chavista y ya no lo es. Debe ser una convocatoria a todo el país, a toda la sociedad y debemos responder, nos llegó el momento.

Durante los años 1980-81 se desarrolla en Polonia un extraordinario movimiento de liberación que comienza por el sector del trabajo pero que termina implicando a toda la sociedad. Este movimiento logra sin armas, sin violencia negociar con el poder dictatorial polaco-soviético,  y logran grandes conquistas laborales, sociales y políticas, centradas en la legalización de sindicatos independientes. Movimiento que fue organizado y liderado por “solidaridad”. Resisten el golpe militar de Varsovia el 13 de Diciembre de 1981 dirigido por el general Jaruzelski. Lech Wallesa en el discurso que es leído por él, ya que le fue impedido asistir, en la entrega del Premio Nobel de la Paz en 1983 manifiesta “la conclusión que he sacado de esta experiencia es que no podemos oponernos eficazmente a la violencia sino cuando nosotros mismos no hacemos uso de ella”. La clave de tal movimiento estuvo en la descentralización del movimiento, cada esfera social puso en marcha un mecanismo de resistencia de modo “que las autoridades controlarán los comercios vacíos, pero no el mercado; los medios de difusión, pero no la circulación de información; las editoriales, pero no las ediciones; correos y telégrafos, pero no las comunicaciones; las escuelas, pero no la educación” expresó Wallesa. Una resistencia difusa difícil de atacar porque sus líderes son múltiples y no están a la luz pública.

No pudieron deshumanizarnos, seguimos siendo sujetos determinados por nuestras ansias de libertad. Nos quitaron el derecho de ser amparados por la justicia pero no exterminaron la moral, esa es nuestra fuerza indispensable para resistir. Diferentes como somos y unidos por nuestra causa, rescatar a Venezuela de la barbarie.

20 de septiembre de 2016

El Secreto




Basta un traspié, un error, una mentira o un secreto para que se descomponga la relación que se establece entre los seres humanos. Sea esta la relación que sea, ninguna se salva de lo que puede ser sentido y vivido como una traición. Lo oculto, que por algo se oculta, inevitablemente termina saliendo a la luz y causa efectos desbastadores. No solo porque si el hecho se ocultó era porque no era agradable para otros, o para uno mismo, sino por el hecho mismo de haber sido mantenido en secreto. En la historia de la humanidad muchos de los asuntos propiamente humanos, sobre todo la sexualidad, se revistió de un secretismo y ocultamiento que causó mucho dolor innecesario. Con el tiempo y la tolerancia que se pregonó como un aspecto necesario en la convivencia humana, muchos fenómenos propios de la sexualidad salieron a la luz y mostraron ser mucho más corrientes de lo que nunca imaginamos.  Con ese paso evitamos mucho dolor, mucho sufrimiento. Borges dedica un cuento, La Secta de Fénix, a esta hipocresía de la humanidad, de negar, ocultar lo sexuado que somos todos, afortunadamente. “Lo raro es que el secreto no se haya perdido hace tiempo; a despecho de las vicisitudes del orbe, a despecho de las guerras y los éxodos, llega, tremendamente, a todos los fieles. Alguien no ha vacilado en afirmar que ya es instintivo”.


En nuestro mundo es cada vez más difícil mantener un secreto. Bien porque ya no es necesario, salimos del closet con mayor agilidad, o bien porque la tecnología nos tiene vigilados. Muévase y saldrá un mensaje en Facebook, fulanito de tal se encuentra en este sitio, con mapa y todo por si usted quiere ir a darle unos carterazos. O porque las computadoras y los teléfonos inteligentes (inteligentes para revelar secretos) mantienen la información aunque usted sea cuidadoso y la borre. Y no se confíe en que el otro no sabe, hoy un niño de cinco años maneja la tecnología a su antojo. En la Primavera Árabe se destacó la importancia que tienen las redes sociales para armar un buen lio y tumbar gobiernos. Hoy nadie duda de la herramienta que representan en los debates políticos y levantamientos populares, porque es un medio privilegiado para marcar tendencias de opinión. La opinión no es verdad ni mentira es opinión sobre los hechos, sean estos verdaderos o falsos. Escribimos y no cesamos de hacerlo y lo que manifestamos a través de la escritura se puede convertir en cohesión de grupo o puede disolver dicha cohesión y esto con la velocidad de Internet. Aquí nos damos un tiempito por la lentitud del servicio.

Por otro lado el mundo tomó el camino del desarraigo, se vive sin compromiso y sin lealtad por lo acordado, no es baladí que ya los hombres no confían de los otros hombres, estamos con la lupa activa y sospechando constantemente de malas jugadas. Estas características se encuentran muy acentuadas en nuestro país y con razón. Tenemos una muy larga época sometidos a las trampas, a las mentiras, a los juegos sucios, a la oscuridad, por lo que nuestra desconfianza se ha ido acentuando de forma exponencial. No es propicia la situación para pedir lealtades ciegas, se requiere mucho esfuerzo y rectitud en la conducción hacia nuestra libertad, que todos queremos, para poder confiar. Bauman lo advierte constantemente “lo que podemos llamar la crisis de la democracia es el colapso de la confianza” Estamos cada vez más alerta a la corrupción, a la estupidez y a la incapacidad. La capacidad y probidad  se deben demostrar, la confianza debe ser restituida si se tiene la visión que los ciudadanos somos seres humanos que ameritan respeto y no simples objetos a ser usados, como nos han tratado los que adversamos.

Con este panorama general de la realidad que habitamos, lo cual salta a la vista, no está oculto, es patente; se da un paso que no se entiende, se le oculta a la ciudadanía que hay conversaciones con el gobierno. Se le oculta, se mantiene en secreto y es conocido, revelado ese secreto, por uno de los hombres más perversos de esta historia. Nosotros que a duras penas comenzábamos a depositar una dosis de confianza se nos despierta violentamente agredidos por la arrogancia de quien poseía un secreto de una negociación que nos pertenece a todos, enfatizo a todos. Se negocia nuestro destino, se nos negocia y no lo sabíamos. De aquí en adelante se destapa todo tipo de opinión, se hace todo tipo de conjeturas, se levantan las sospechas más oscuras, el veneno se esparce por doquier y nada lo puedo detener y menos unas explicaciones balbucientes, mal articuladas propias del que es descubierto en un acto punible. Gran error, incomprensible.

Hannah Arendt lo enfatizó  “la verdad factual configura el pensamiento político”, la verdad está en los hechos en ese arte de actuar acertadamente y con las estrategias definidas y adecuadas para alcanzar un fin, en nuestro caso es un momento muy delicado y no se puede permitir equívocos tan torpes y violentos, no tenemos tiempo para improvisados. Es propio de las tiranías estar constantemente tergiversando las verdades, ocultándolas y manipulando a través de la propaganda, si estamos decididos a salir de esta opresión no puede ser utilizando los mismos métodos. Somos muchos los implicados y todos merecemos saber hacia dónde nos dirigimos, todos debemos ser incluidos y hacernos responsables, todos debemos ser tratados con respeto. Así que déjense de secreticos que en un mundo como el nuestro ya eso no es posible. No queremos tener de vocero a un comprobado perverso.

“Desde esta perspectiva, seguimos inconscientes del verdadero contenido de la vida política, de la alegría y la gratificación que nacen de estar en compañía de nuestros iguales, de actuar en conjunto y aparecer en público, de insertarnos en el mundo de la palabra y obra, para adquirir y sustentar nuestra identidad personal y para empezar algo nuevo por completo” en palabras de Hannah Arendt, que nos vienen como anillo al dedo.