14 de enero de 2026

Como pintados en la pared

 

Aykut Aydogdu


Nunca habíamos estado más ignorados y mandoneados. La injerencia del imperio norteamericano, si bien siempre ha existido, ahora se hizo más descarada. Ser bombardeados en una madrugada alarmante es algo que nunca hubiéramos imaginado, pero pasó ante la mirada estupefacta de los habitantes de esta golpeada nación. Estamos desde entonces como meros observadores y balbuceantes seres de reparto. Estatuas de parque, dibujos de muros en relieve, fotografías de paisajes pisoteados, pintados en la pared. No es para alegrarse de que después de ser invadido quedáramos en mano de los mismos esbirros, aparentemente ahora, mandoneados por un tirano arrogante e ignorante.

En general la gente está contenta porque apresaron a Maduro y a Cilia, dos delincuentes aferrados al poder dispuestos a desafiar toda ley. Sanguinarios y crueles sin duda, también estoy contenta de verlos por los momentos sometidos, pero no por ello me satisface nuestro sometimiento, más bien me avergüenza. De donde nos viene esta faceta diluida, esta falta de identidad y coraje. Desde cuando nos decretamos impotentes, desde cuando surge la convicción de que “sin ti no puedo” novias de pueblo que alegan como causal de divorcio “nunca me sacaba a pasear”. Si, Trump nos sacó a pasear o más bien nos mandó de paseo.

Es aceptable que con su cara de desprecio declare que “solo en horas se apropió de un país” no lo reciben como una bofetada y no se sienten cada vez más como pintados en la pared, como indios asombrados ante los conquistadores con sus lanzas y su lascivia. Lo peor es que es verdad se apropió de nuestro país, pero lo indignante es la aceptación inmediata de nosotros. Ahora los ruegos van dirigidos, sin disimulos, al tirano. Es triste observar nuestro comportamiento de mendigos a las puertas de las iglesias “una limosnita por caridad”. Trump libera a nuestros presos políticos, Trump arregla la electricidad y los sueldos, Trump administra nuestros recursos es preferible que nos robes tu y no ellos. “Gracias a que están obedeciendo por los momentos cancelo la segunda ola de ataques” aplausos desde las galerías.

Para completar la fatuidad de este juego macabro se agrega el objeto codiciado “el premio Nobel” Trump lo reclama para sí y María Corina se lo ofrece indignando al comité en Oslo. Todos molestos y La gran madre calmando a los niños, “yo voy para allá y te lo entrego”. En eso están cuando se escriben estas líneas que no sirven sino como desahogo con cierta hilaridad. Ante la disyuntiva prefiero reír que llorar por este trágico destino que nos tocó por pedirlo. La única alegría es la liberación de algunos presos políticos que hasta los momentos representan el 1% de su totalidad.  Todos deben ser liberados en realidad. Nada distinto los torturadores tirando migajas y nosotros pintados en la pared. Si no logramos dar un giro total, abrir los ojos y ver la realidad en toda su peligrosa magnitud quedaremos siendo el estado 51 de USA. Una colonia más hasta que logremos nuevamente la libertad. No piensan soltarnos por muchos años.

Por todo lo dicho y algo más aun no entiendo cuál fue el cambio porque sigue la misma administración, ahora monitoreada por un ser arbitrario y ajeno. Y mientras tanto nosotros sin oposición organizada y pintados en la pared.

3 comentarios:

  1. "No se mendiga la justicia y la verdad como si fueran una limosna"
    Miguel de Unamuno.
    La verdad Marina es que estamos atrapados e inermes, ¿cómo construir una resistencia en medio de la debilidad? ¡Hay que pensar para poder actuar, pero, con estos líderes!

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  2. Risa trágica de quien se da cuenta de que el festejo es por el cambio de amo, no por la llegada de la libertad.

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