24 de enero de 2024

La locura como estrategia

 

Yves Tanguy


Para ser un portador de creencias fálicas, creerse lo que no se es o lo que no se tiene, es inevitable exhibir un grado de locura porque se deja de vivir la realidad y se sumerge en la fantasía. Ahora hay seres que poseen gran creatividad para vivir su locura y ponerla a favor de sus intereses. Hacer creer al otro indefenso que todo lo pueden, que todo lo logran, utilizan su propio delirio como estrategia política. Muchos están aplicando ese truco y nosotros asombrados con tantos locos en el poder. Hay, sin embargo, también seres más escasos intelectualmente sin los dotes histriónicos, que resultan caricaturas en su asalto al poder. Los primeros causan miedo los segundos, hilaridad con precaución.

Al ser incompletos por esencia estamos constantemente deseando lo que nos falta. El hombre es una máquina de deseos al cesar esa máquina existencial estamos muertos. Así nos quieren, al amenazar con “Plan furia Bolivariana” ante los reclamos que hacemos por lo que nos falta y nos llevaría a la muerte. No es falacia ni retórica alarmista, nos falta lo esencial en las necesidades biológicas humanas. Los locos sin creatividad enredados en lo pavoroso y siniestro por quedar desnudos sin poder alcanzar otro discurso ordenador que los inserte en la cultura. Ya es tarde para el que sin su falo poderoso pueda salir airoso de la trampa que se construyó. Esa “furia” nos causa desprecio sin dejar de cuidarnos porque salvajes son.  Animales salvajes entrampados en la cacería que están provocando.

Pues bien, los seres que no se culturizan, que no domestican sus pulsiones, que no se resignan a posponer satisfacciones, que no internalizan que no todo está permitido, que se quedan apegados a la obviedad de la representación carnal de sus goces sexuales, que cargan sus penes y los exhiben de formas grotescas provocando escándalos en la cultura, son los seres que muestran una mayor impotencia. Impotencia para salir de la trampa más banal en la que puede caer un ser humano, mostrando, de esta forma, una fenomenología tan gastada y repetitiva sin ningún rasgo de creatividad. Grotesco porque carecen de lo sublime y hermoso del amor cultivado, porque la vida se les va esculpiendo pedazos de carne (partes del cuerpo) que no puede escapar a la corrupción y en una fanfarronería exhibicionista de lo que no tienen y no son. La adoración de una imagen.

Las joyas, el dinero, el poder junto con esta actitud burlesca e irrespetuosa hacia otros seres humanos, son las constantes que se observan en algunos hombres y mujeres que ocupan puestos de poder (el cual siempre será transitorio) y por sus carencias espirituales, confunden un lugar temporal con lo que son o tienen. Nos reímos de los disfraces porque son calcados de unos a otros, uniformados con patrones que los identifican. Sin el menor gusto estético, máscaras mal elaboradas y pintarrajeadas de colores que se chorrearán en las primeras lagrimeadas. No se detienen a pensar, no tienen tiempo porque lo invierten frente al espejo que les devuelve la imagen del engaño narcisista. Hicieron una apuesta suicida, renunciaron a la libertad al ser impotentes para haber cultivado un relato propio.

Estamos acercándonos a la hora de la verdad y se impondrá la sensatez si no nos desviamos y pervertimos la gramática de la democracia y rescatamos la justicia y al país. En este sentido los maestros imparten sus clases de la conjugación de los verbos, oigamos con atención.

 

 

1 comentario:

  1. Fiel relato del manicomio gubernamental en que, por desgracia, vivimos. Buenísimo como de costumbre.

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