11 de septiembre de 2018

Como padres de psicópatas



Que una dictadura utilice el poder para distorsionar la dimensión ética no nos extraña en absoluto. Los principios coercitivos disfrazados de bondad solo sirven para justificar toda clase de tropelías. Grandes e intocables jueces que sentencian como se debe vivir y utilizan la fuerza bruta para imponerlo. Desde que el mundo tiene conocimiento y experiencia de los horrores del comunismo y el nazismo sabemos o, al menos, debíamos saber de estas argucias opresoras y asfixiantes. Pero sí alarma los visos moralistas que la población en general está adoptando. Los juicios sobre las conductas de los otros no tocan las propias. Mientras se dan el lujo de hacer y decir lo que se les antoja con el argumento de “yo soy así” les brincan a los demás con una furia mortal. Alarma porque es tan generalizado que pareciera que nos estamos introduciendo en un mundo ya superado de cruzadas religiosas.

No es fácil ningún tema relacionado con la ética, es fácil argumentar siempre  lo contrario, no tenemos fundamentación irrebatible. No soy partidaria de un relativismo donde todo es permitido desde la conveniencia, lo que conduce a un mundo donde se hace muy difícil la convivencia. Si creo que debe haber principios fundamentales como son el respeto al otro y la libertad ejercida con responsabilidad. Porque la libertad que ganamos proviene precisamente de haber renunciado a la arbitrariedad. Estos valores son aprendidos en casa y deben ser resguardados como esencia de nuestro ser humanos y ciudadanos. A un ser ético no le resulta difícil aceptar y acatar las normas que impone toda organización social, tarea de la política. Solo vale la argumentación desde la lógica discursiva. Se entiende que a cualquiera nos gusten ciertas conductas que consideramos “dignas” pero de allí a pedir héroes a diestra y siniestra, héroes masivos que se inmolen en nombre de principios es como demasiado.

A veces me asalta la idea que si los juicios que emitimos con tanta vehemencia estuvieran en manos armadas ya esta población hubiera desaparecido. Es precisamente lo que hace el poder autoritario, que porque tiene un poder sustentado con armas puede masacrarnos en la calle, matarnos de hambre o bloquear la libre circulación de ideas. Si ahora se dieron a la tarea de bloquear a los que escribimos es porque reconocen que las ideas que los contraargumentan son también muy poderosas. Así que de alguna forma seguiremos. La ética no es coactiva no impone castigos legales solo ayuda a la justa aplicación de la legalidad. Pero ya vemos cómo funciona la legalidad en dictadura, simplemente desaparece pero, eso sí, se conserva el discurso pseudoético de “por tu bien” a porrazo limpio tienes que aprender como hacen los padres que conforman psicópatas. La educación impuesta con métodos de tortura. Los Derechos Humanos es un papel arrojado al cesto de la basura. Los seres justo siempre esperamos y trabajamos para que la justicia se imponga.

Alarma que nos convirtamos en esbirros de los otros y comencemos a meter las narices en cómo viven y en cómo ceden en esta dura lucha por la sobrevivencia. Eso de andar por el mundo exhibiendo con desfachatez valentía es una postura que suena a farsa. Claro si no tengo necesidades apremiantes, como es el hambre, le puedo gritar un “NO” a métodos coercitivos. Pero si no es el caso solo un poco de sensibilidad nos guía, si no para aprobar al menos para comprender y sentir piedad. La rigidez superyoica hace sufrir enormemente, el superyó es muy cruel y mortífero con su imposición de goce. Enfrentamos constantemente situaciones dudosas que debemos decidir libremente sin dañar a otros. Reconozco solo dos mandamientos que no me gustan sean trasgredidos el “no matarás” y el “no robarás” sin embargo hay situaciones extremas que si bien no justificamos nos detienen a pensar. No quisiera verme nunca en esas circunstancias porque sé que de allí en adelante seré una desconocida para mí misma. Son situaciones límites que nos matan de alguna forma.
 
La relación de la política y la ética mantendrán siempre sus tensiones pero no pueden o no deben estar totalmente desligadas. La tendencia mundial a ir dejando la conducción de las Naciones en manos de una globalización regida por los intereses económicos no nos están enrumbando por buen camino. Si me permites meter la mano en tus arcas seré tu aliado hasta que los lingotes de oro nos separen, dado el saqueo se acaba toda promesa de felicidad compartida. Es simple y a la vez muy complicado. Apuesto por un mundo que vuelva a tomar los principios como sustento de la política tal como lo entendieron los griegos. Pero soñar no cuesta nada porque ese es un mundo cada vez más lejano. Mientras los poderosos andan a sus anchas haciendo fechorías los ciudadanos andamos a la caza de un desliz de alguno de los nuestros para caerle a batazos. No me gustan los videos de actrices dando las gracias al SAIME que tiene secuestrados a la mayoría. Me duele tal conducta de la hija del tío Simon, pero el malestar o bienestar por tal conducta solo recae sobre su autora. No me gustan las largas colas para sacarse el carnet de la patria. Pero sé que en esas filas hay gente muy disímil. Sinvergüenzas y gente muy necesitada.


Así que no debemos olvidar que hay un mundo real distinto al mundo formal, su fractura marca la dificultad en la consolidación de una verdadera democracia. Alejandro Serrano Caldera considera esta fractura como un hecho deliberado, una tendencia política por no cumplir las normas acordadas. Una cosa es lo que se dice y se firma y otra lo que se hace. Los hechos reales deben conducir las teorías que se esgrimen y argumentan y no al revés. Lo demás es dogmatismo, adoctrinamiento, rigidez superyoica, camisas de fuerzas limitantes. Esta afirmación de Javier Marías ilustra inmejorablemente el peligroso mal que estamos padeciendo “Que demasiadas personas renunciarían a razonar y a argumentar, y relegarían la verdad a un segundo o tercer planos, en favor de sus creencias, supersticiones e irreales deseos. Ninguno preveíamos, en suma, que en tantos aspectos el siglo XXI sería tan reaccionario y medievalizaste. Ojalá tome otra senda, para que el periodo 2039-2045 no se asemeje en nada al de cien años antes”

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