21 de agosto de 2018

Hablan Rosa y Luis (Cuento 3/4)



Cómo transmitir el cúmulo de sensaciones que tengo desde que acompañé a Luis al geriátrico. Está todo revuelto en mi cabeza y sé que tomará un tiempo ordenar el revoltijo de tristeza y ternura que me embarga. Llegó Luis con un cargamento de medicinas, comida y su guitarra. Las caras de los viejitos se iluminaron al instante, no lo conocían pero lo esperaban. Y los esperaban como esperan los seres abandonados que creen que no merecen nada, que han renunciado a cualquier gesto de acogida en sus mundos. Luis llegó con su mejor sonrisa, los abrazó sin dejar de observar cada detalle de aquel lugar mantenido en una precariedad absoluta. No se podía observar un solo detalle de humanidad en el sitio. Un adorno, unas flores, un jardín cultivado, una señal de cuido y dignidad. No había orden y las cosas desechables estaban por doquier tiradas, como estos pobres seres tratados como despojos. Vestían ropa raída y zapatos rotos. No había higiene, no había agua y no sabría calcular cuánto tiempo tenían sin probar una buena comida. Cuanto tiempo sin ningún placer en sus vidas. Cuanto tiempo sin un abrazo, sin una caricia.

Sabía que mi país es un despojo pero verlo, olerlo, palparlo créanme que es otra cosa. Tengo rota el alma. Para qué describirme yo si esto no tiene descripción. Luis me pidió que tomara fotos, me entregó su cámara y me dio las instrucciones. Toma las caras de los viejitos en lo que lleguemos, trata de captar lo mejor que puedas sus expresiones. Tómales fotos cuando estén comiendo y oyendo las canciones que les tocaré con la guitarra. Quiero que se vea la diferencia, quiero captar como se transforman los seres cuando son queridos. Todo debes hacerlo con cuidado porque está prohibido, no quieren que haya testimonio del maltrato en que se encuentran los enfermos y seres desvalidos. El abandono de los ancianos. Haciéndote la loca entra en las dependencias, toma foto de la farmacia, de la cocina, de la nevera, en fin de todo aquello que encuentres revelador. De la basura acumulada, cucarachas, ratones y animales callejeros famélicos deambulando por la casa.

Después tendrás que ser tu quien los distraigas, cuéntale cuentos, que te hablen de su vida y de sus familiares. Pregúntales por qué están allí y desde cuando no ven a un ser querido. Cada cuanto tiempo los evalúa un médico. Cuando se bañan, donde duermen, que te lleven a sus dormitorios si pueden. Yo en ese tiempo trataré de fotografiar historias médicas, récipes o cualquier registro de datos o estadísticas que encuentre. Esto hay que hacerlo con cuidado podemos terminar presos y más allá de lo que puedas pensar aquí no funcionará nada pero lo que es el control policial ha sido eficiente. De una forma u otra todos somos espiados. Vengo de hacer visitas parecidas en psiquiátricos, hospitales y otros geriátricos. Es muy duro Rosa no te vas a enfrentar a una experiencia de la que puedes salir ilesa. Tú decides si tienes fuerzas, si quieres. Por mi parte creo que es algo que no podemos evadir porque esta atrocidad hay que denunciarla y necesitamos pruebas.

Rosa pertenezco a una asociación internacional que ha venido penetrando muchas instituciones y sacando a luz lo escondido. He estado en varios países de Latinoamérica. En todos he visto horrores pero como los de aquí en ninguna parte. Soy médico, por ello me ocupo del sector salud y en mi experiencia, que no es corta, nunca había visto tanta gente morir por abandono, en realidad por maldad de las más crueles. La situación del niño venezolano y de los ancianos es aterradora. La gente joven se ha ido del país y quedaron los niños abandonados o regalados. Los viejos echados a morir. Lo que verás no es un geriátrico es un depósito de seres a quienes se les despojó de su humanidad. Te vuelvo a repetir de allí saldrás destruida pero con la verdad en tus manos.

No estaré mucho tiempo más aquí, tengo bastante material y debo acudir al centro de operaciones para la planificación correspondiente. Así que quedarás sola y harás lo que decidas. Volveré porque quiero saber de ti, mientras tanto no vas a tener más contacto conmigo y yo sabré donde encontrarte en su debido tiempo. No quiero que corras más peligro del necesario. Solo te volveré a ver mañana y pasado porque esta noche tienes que tomar una difícil decisión y mañana también será un día muy duro. Quiero tener indicios de como estarás  digiriendo esta experiencia amarga. No tomes tu decisión ya, me cuentas mañana. No te sientas para nada obligada, ni lo tomes como una obligación moral. Que quedes destrozada no nos va a ayudar en nada, ni a ti ni al país. Se paró y la besó.

Rosa lo vio partir mientras se debatía en una nueva y difícil circunstancia. ¿Qué tan fuerte estaría?, a ciencia cierta no lo sabía. Ir a esa peculiar y comprometida cita le causaba horror pero más horror le causaba no volverlo a ver. Así que sabía que su decisión estaba tomada, irresponsablemente quizás, pero así era ella.

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