23 de julio de 2019

Sin pensamientos somos sometidos

Rafael Olbinski


En su libro “Contra el fascismo” Umberto Eco exhorta a estar pendientes de las señales del fascismo. Considera Eco que es un tipo de pensamiento que acecha al mundo constantemente y de fácil penetración en procesos sociales en los cuales se observan características fanáticas. Describe dichas características en 14 puntos que parecieran estar describiendo el talante actual del venezolano. Sobrecoge y asusta vernos en tales peligros que pudieran ser peores del que nos oprime. Quiero destacar solo uno se ellos porque quizás es el que más me tiene inquieta y preocupada. “Neolengua. Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crítico. Pero debemos estar preparados para identificar otras formas de neolengua, incluso cuando adoptan la forma inocente de un popular reality-show”.

Es muy preocupante observar como se ha degradado el nivel de argumentación y debate. Todo pareciera plano, sorteamos nuestras angustias y maltratos con palabras soeces, rechazo visceral o discursos altisonantes llamados a mover emociones pero no propicios para la reflexión. No hay ideas, solo invitaciones a una acción sin finalidad y estrategia. Por supuesto no hablo a los que se apoderaron del poder con pretensiones abiertas y claras de un totalitarismo. Sabemos que mienten, sabemos que implantan leyes sin una moral que las sustenten, sabemos que no obedecen a una constitución acordada, sabemos cómo reprimen y matan impunemente, sabemos que roban y destruyen. A ellos los conocemos y adversamos. Por ello luchamos y padecemos. La vida se nos complicó enormemente y nos vemos obligados a rescatar lo nuestro. Pero aquí está el problema en el cómo y lo que estamos haciendo. El problema que preocupa es precisamente la oposición.

Acciones más o menos épicas que terminan en tragedias, agotamientos y desencantos. Pero ideas a debatir, pensamientos originales, razonamientos estructurados que conduzcan las acciones, no hay. Nada en lo que uno pueda detenerse y decirse “vaya qué interesante, no lo había pensado o visto así”. Esta consecuencia del constante asedio a la cultura se percibe con todo sus efectos desbastadores y ha mantenido a la oposición repitiendo el mismo libreto desde hace años. Otra característica señalada por Umberto Eco del eterno fascismo o el  Ur-fascismo como lo denominó. “Culto de la acción por la acción. Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas. (Es decir: mirar con sospecha todo acto de no acción, el rechazo a la teoría, en algún punto)”.

Permanecen sectores culturales y pensadores de alta valía en nuestro medio, no se han ido y perseveran en sus pensamientos críticos y exposición de razonamientos y saberes con sus escritos semanalmente o actividades públicas. El aporte que le están dando al país es enorme pero parecieran no llegar a las clases dirigentes, los cuales dan la impresión que no se detienen, no piensan y no observan asesoramientos. Llenos de imprudencias, de juegos adelantados, y de enormes errores siguen impávidos sus caminos interminables y se van desgastando para abrir nuevos boquetes anímicos a ciudadanos desesperados. No lo ven o así parece.

Acostumbrados a formarnos nuestros propios pensamientos de lo que vamos recogiendo de la realidad, lo hacemos. Hay diferencias como debe haberlo, pero de la realidad solo podemos recoger confusión, desorden, falta absoluta de lógica, vacío, muy poco sobre lo cual reflexionar con criterio y altura conceptual. Nos encerramos en los libros en la medida que podemos porque la intranquilidad y angustia no ayudan. Nos perdemos en fantasías o en hipótesis que justifiquen tanto desatino. Abundan las fakenews que refuerzan las ideas de movimientos oscuros y otros simplemente creen en milagros y rezan. A veces me digo no será que así sin entender nada puedo quedar sorprendida un día de madrugada. Total nosotros no hemos sido nunca ni muy racionales ni ordenados, y de tanto disparate sostenido de repente nos acompañe un golpe de suerte. Eso sí sin estar preparados para emprender un camino razonablemente político, otro golpe de mala suerte lo puede revertir. Lo hemos visto.

Hay personas formadas con pensamientos propios y libres que son los más peligrosos para estos regímenes, son los verdaderos subversivos pero no están precisamente dentro de las filas de nuestros políticos, en otros tiempos los tuvimos y nos condujeron a la democracia. Tenemos políticos no formados, reactivos, propensos a la acción pero sin ideas y reflexión y ello a mí me explica esta “compulsión a la repetición” y tanto error sostenido sin enmienda. En el mundo público hay un uso elemental del lenguaje sobre el que no se puede cimentar un pensamiento complejo y crítico, indispensable para la política.  Savater invita a elegir la política como un paso personal que cada uno podemos dar para juntos buscar lo mejor de lo posible frente a tanta fatalidad. Mientras no se entienda que de tanto improvisar quedamos sin pensamientos y sometidos, no podremos alcanzar la libertad que anhelamos.

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