3 de febrero de 2021

El mundo de los necios

Josephine Wall


El ser humano es naturalmente muy inquieto, está buscando siempre algo sin saber qué busca. Se sabe insignificante e inhábil para defenderse en un mundo que le resulta hostil por la competencia con la que necesariamente se tropieza para poder destacar. Como la mayoría somos seres comunes y corrientes y queremos de alguna forma resaltar comenzamos a desarrollar conductas estrambóticas con la única intención de atraer las miradas de los otros. Esas conductas son, por lo general, muy exageradas y apoyadas en alguna habilidad propia o bien en tendencias del momento. Es así como no nos tatuamos una florecita en un hombro sino convertimos nuestro cuerpo en un cuaderno de primaria. No nos colocamos un piercing, sino que nos clavamos pinchos en cualquier borde que descubramos. Pasan de moda esas tendencias y queremos que desaparezcan estas señas de los necios que fuimos. Porque los seres humanos, en su mayoría, desfilan en las largas hileras de los necios y se conjuran para acabar con la vida y los logros de los pocos “sabios” que de vez en cuando nos regala la vida.

Hay épocas en las que predominan los necios y todo da señales que estamos sufriendo una de ellas. Así que presenciamos y padecemos muchos desmanes. Extremos, voracidad del todo o nada, desprecio por lo construido y por los límites necesarios. Libertad, justicia, fraternidad, igualdad, todo sin límites, sin distinciones ni anclaje en significados simbólicos. Simples conductas en donde están excluidos los otros y las molestias causadas. Un mundo de necios es un mundo en peligro de extinción. No interesa sino la exagerada voracidad que despliegan, traga y tragan con el agravante que la saciedad nunca es alcanzada. Así vemos a obesos moviendo sus antiestéticas figuras y burlándose de aquellos, también necios, que confiaron alguna vez en ellos. El mundo y sus dinámicas se volvieron repetitivas y aburridas. Con diferentes expresiones culturales el espectáculo no es más que expresiones grotescas de necios destructores.

Estar en manos de necios es aumentar el malestar mundial, es hacer de la angustia el estado emocional perpetuo. Trampas simples y poco elaboradas donde los millones de necios tropiezan una y otra vez sin capacidad de aprendizaje. Pero de vez en cuando surge un ser que se sale de las batallas pragmáticas de captores de miradas, se dedica a pensar, a pensarnos, arroja sus conclusiones y preocupaciones sobre el mundo de los necios. Por esta razón es perseguido con metrallas para siquitrillarlo. No les interesa, en primera instancia, un mundo simbólico, ordenado, con límites y carencias. No pueden oír hablar de desigualdades en lugares y responsabilidades. Nada que entender sobre malestares y renuncias. Eso que llaman detenerse un tiempo, rectificar, conocerse, buscar los deseos propios, desarrollar alguna destreza y trabajar lo consideran propio de viejos que se quedaron estancados en modelos de vida que ya caducaron.

La democracia rotó como lo exige su naturaleza y en esas volteretas cayó en las manos de los necios que se conjugaron para destruirla. La ley circular fue vulnerada y el poder se perpetuó en uno de los expertos exponentes de la necedad. Si, porque el necio es perverso, goza con esclavizar a los suyos, al resto de los seres que viven en el mismo sitio. Buscando una libertad sin límites los necios encontraron su propia destrucción, se destruyen lentamente solo que no tenemos paciencia para verlo. La democracia se tropezó con uno de sus monstruos, un poder antidemocrático que la niega, que acabó con sus pilares de sustentación, las instituciones y con su principal ley, la alternabilidad. Los necios surgieron del propio marco de la soberanía democrática.

Jhon Kennedy Tool escribe en 1962 su obra “La conjura de los necios” que es publicada póstumamente por la insistencia de su madre y recibe un premio pulitzer, fue un éxito editorial, apareció en las listas de libros más vendidos en muchos países.  Es un libro interesante, que más allá de las anécdotas hilarantes que su protagonista Ignatius va generando, la novela hace un despediado retrato del género humano y sus miserias. Jhon trata de que le publiquen su novela y es rechazado por diferentes editoriales, creyéndose fracasado pone fin a su propia existencia. Él mismo termina siendo una víctima de la conjura de los necios. Estamos siendo víctimas de la conjura de los necios, por ello es propicia su lectura en estos momentos, un libro que relata este mundo que hoy sufrimos en su máxima expresión.

27 de enero de 2021

La cultura y las dictaduras

Mariano Andreu Estany


Los escritores son esencialmente interrogadores de su ambiente, de otros seres y de sí mismos. Hurgan hasta en lo que detestan o mejor dicho especialmente interrogan lo que sufren porque allí se tropiezan con las sorprendentes respuestas. Un escritor suele ser una amenaza para el autócrata y constituyen el principal pilar de una sociedad que se resiste a ser despojada de su alma. Dejan valiosos testimonios para otras culturas siempre bajo peligros o para otras generaciones herederas de la libertad conquistada. Por la agudeza de su mirada y el manejo preciso de la palabra son verdaderos muros de contención para un poder generalmente fortalecido solo con balas. Rifles contra palabras, desfiles rígidos contra acertijos conceptuales, órdenes contra convicciones. Escojamos las tareas que necesariamente tenemos que emprender en tiempos de combate.

En su libro “Tierra, tierra” Sándor Márai nos relata como vivió la sangrienta invasión rusa a su país, Hungría. Márai supo con certeza que el cerco se le cerraba y no le quedaba más remedio que callar, por ello se va de su país. El silencio se torna insoportable para quien es vital la comunicación y exposición de sus vivencias. Si bien siempre se calla sobre intimidades inconfesables, el silencio impuesto no es tolerable. Sándor se va antes de que “le arrebaten el alma”, pero la pérdida que sufre es tan grande que termina acabando con su vida tiempo después. Un alma sensible de un gran escritor pisoteada por botas criminales. No hay mundos ajenos para la gran literatura ni convicción que pueda ser callada así cueste amistades o lugares. Cuando Octavio Paz expuso su tesis mas preciada y sorprendió a sus pares no fue poca la controversia que se armó, “el régimen de Fidel Castro es tan perverso e inhumano como la dictadura de Pinochet” saltaron de sus sillas los adoradores del barbudo que se sentaban junto a él.

Paz se defendía argumentando que no se puede apoyar ninguna dictadura “si uno critica a una dictadura tiene que criticar a las otras también. No dudó en levantar su voz para defender las democracias, “es un buen método de control del poder y de los políticos. Lo que se llama en el siglo XX por un colosal equívoco histórico, socialismo, es una nueva forma de dominación sobre los hombres”. Entre el arte y la vida existe una relación profunda, en realidad el arte es una expresión estética de la vida para sentirla en su contagiosa plenitud. “El bien, quisimos el bien:  / enderezar el mundo. / No nos faltó entereza: / nos faltó humildad. / Lo que quisimos no lo quisimos con inocencia”.

No es tarea fácil la que suele emprender un pensador que no traiciona su verdad porque el ser humano suele oponer una feroz resistencia a los procesos de desmitificación que destrozan sus sueños. Muchos “pierden su alma” en este difícil despertar y dan traspiés irreversiblemente en su laberinto ideológico. De repente se ven envueltos en una malla de mentiras, falsedades, engaños y perjurios. En el umbral del siglo XXI se reunieron mas de 40 pensadores en un Congreso “La experiencia de la libertad” en México para debatir sobre la libertad, la religión, los nacionalismos, la economía, la justicia y el socialismo. Allí Vargas Llosa opinó que la dictadura perfecta “no es la de Cuba es la de México porque es una dictadura de tal modo camuflada que llega a parecer que no lo es, pero de hecho tiene, si uno escarba, todas las características de una dictadura”. De hecho, Vargas Llosa tuvo que abandonar México de una manera apresurada. Enrique Krause advirtió sobre Venezuela “Perseveren. Resistan… No pueden dejarlo de hacer ni un minuto, el objetivo del gobierno no es tanto suprimirlos o matarlos, que lo hace, sino desanimarlos. El objetivo de la propaganda oficial en Venezuela es desanimar a quienes creemos en la democracia y libertad. Quienes se desaniman son como una empresa que decide unilateralmente quebrar, le está cerrando la puerta al azar”.

La cultura con sus expresiones artísticas como el teatro, la pintura, la música, la poesía tienen el mismo efecto promotor que la literatura. No son accesorios decorativos o puro entretenimiento, como a veces se ve en los estados democráticos, sino "un arma con la que podemos emprender la lucha contra los agravios en nuestras sociedades". Por esta potente razón son tan perseguidos los artistas e intelectuales en una dictadura. Asumamos nuestras destrezas y sigamos que todo cuenta.

20 de enero de 2021

El arrojo ignorante

Gusti Ayu Kader

Mientras mas complicado se nos muestra el entorno pareciera que mas se exhibe un arrojo de certezas. Cada quien se abraza de forma insistentes a sus limitadas ideas sin ninguna intención de someterlas a un intercambio y revisión. Asombra como no se permite la duda ni la sospecha, como si en ello estuviéramos poniendo en juego algo mas que la verdad o el conocimiento. Y es que en realidad se está poniendo en juego el prestigio. Pasan los momentos, las peleas ya no tienen sentido y se sigue con el temita trillado e intentando desacreditar a otros que en su momento asumieron distintas posturas. Monotemáticos cansones, supremacistas vergonzantes, que no respetan, no leen, no se forman y pretenden aleccionar y erigirse en conductores éticos de su entorno.

Los hombres más sabios entregados al pensamiento dejaron lecciones de sabiduría partiendo del reconocimiento de sus limitaciones y, lo mas importante, del conocimiento de su ignorancia. Si no sabemos que siempre somos ignorantes en algo, que lo mas frecuente del pensamiento es precisamente los errores en los que se incurre y su posibilidad de rectificar en honor a la verdad, no podremos seguir aprendiendo y buscando luces en los temas que interesan. Es una necesidad imperiosa que nuestros intelectuales, científicos, periodistas y sobre todo nuestros políticos, aprendan esta gran lección y que dediquen, dentro de sus agitadas agendas, unas horas a la reflexión, al intercambio respetuoso con los ciudadanos, a la escucha inteligente de su entorno. Lección que Sócrates dejó para la humanidad que se ha dedicado a diluir su identidad y no a la búsqueda acertada de soluciones para las terribles necesidades que los seres humanos padecen.

Karl Popper, que recientemente fue maltratado por uno de estos portadores de la bandera del “arrojo ignorante”, nos señaló la esencial actitud para poder ir en búsqueda de cualquier verdad, aunque se refería a la verdad científica. En su discurso de otorgamiento del doctorado “Honoris causa” en la Universidad complutense señaló algunos principios como el conocimiento de nuestra falibilidad, lo esencial del diálogo racional, el acercamiento paulatino y lento hacia la verdad, como actitudes adecuadas, principios éticos que deberían regir a todo aquel que ocupe un lugar de formación de opinión. Ya esa autoridad personal “esto es verdad porque lo digo yo” quedó para la antigüedad de la ética profesional, sin negar que hay personas que dominan con mayor propiedad algunos temas que otros y de quienes se aprende. El énfasis de la educación recae, hoy en día, en el intercambio de idea con los profesores. El conocimiento siempre es incierto e intercambiable.

Así que en nuestro muy complicado momento político lo que estamos intercambiando son ideas y no levantando principios últimos de fórmulas matemáticas para lograr nuestro ansiado deseo de “salir del hamponato destructor”. Erramos constantemente y no es por ello que nos desesperamos, sino porque no hay indicios de rectificación, lo que va debilitando las bases morales de los ciudadanos. Se pierden asideros y se pasa a engrosar lo que Erich Fromm denominó “chusma”. Pasamos a ser chusma al defender apasionadamente ideas que no dominamos solo por pertenecer a una “tribu” y en nombre de “principios inviolables” actuamos salvajemente. Arendt advirtió sobre el engrosamiento de la chusma en regímenes totalitarios. Solo aprendiendo de los errores avanzaremos en nuestras verdades. Si, la ignorancia es atrevida estimado Domingo Faustino Sarmiento, tenías razón.

Lamentablemente pareciera que la ignorancia y la estupidez son los verdaderos y únicos motores que se lograron prender en nuestro país. Y lo peor, lo exhibimos con orgullo. También Popper advirtió que la ignorancia es creciente e infinita y para ello no se están inventando ninguna vacuna.