7 de abril de 2021

Lento, pero sin pausa

Jamie Perry


No importa el nombre que le asignemos, totalitarismo, autoritarismo, gansterato, lo cierto es que este régimen muestra cada día, con mayor desparpajo un desprecio por la vida humana. Secuestraron al Estado y por lo tanto dejaron a los habitantes de esta tierra sin el reconocimiento como ciudadanos. Cada día se hace más evidente la pérdida de los derechos civiles y también los derechos humanos. Haber detenido a Milagros Mata Gil por sus opiniones sobre una fiesta irresponsable que realizaron representantes del gobierno regional es una clara violación a los derechos de un escritor en libertad. También se llevaron a su esposo Juan Manuel Muñoz para hacer aún más claro el mensaje de amedrentamiento. En seguida comenzaron a llegar mensajes de que me cuidara con lo que escribo. Respondo, si me tengo que censurar dejo de escribir, porque perdería sentido.

Cada día más maltratados y alejados de ser reconocidos como ciudadanos comunes, sin instituciones representativas y más cercanos a los regímenes totalitarios y autoritarios del mundo. Nuestro País se encuentra fracturado y pasamos a ser una ficha más del tablero mundial en las batallas hegemónicas. Las venas abiertas las suturaron gánster y ahora sangramos por todos los costados, la gente que se “opone” sin saber lo que busca termina encontrando lo peor, se tropieza con el horror. Nosotros cada día más sumergidos en el espanto. Así como los autoritarios se hacen de los poderes de los estados utilizando estrategias nuevas, más sutiles pero seguras; así mismo el colonialismo moderno ha introducido principios distintos en el ordenamiento político. Ahora se legitima la intromisión externa a través de una economía y una tecnología sin fronteras. Al ser un fenómeno aun no bien determinado tampoco se encuentra ni controlado, ni reglamentado. No se sabe a ciencia cierta quien legisla en nuestro país, quien impone las restricciones y los castigos crueles.

En este país se impusieron prácticas tan ajenas a nosotros y a nuestro trato que sin duda las importamos como formas eficaces de dominación. La tortura, la persecución, el asesinato, la prohibición a la protesta y a la opinión. Esto junto con la desaparición de nuestras instituciones y de toda organización ciudadana acabaron por dejarnos sin voz y acción política. Estamos cada día más vencidos y por lo tanto más maltratados. Próximos a pasar al anonimato sin los documentos que nos identifican como pertenecientes a una nacionalidad determinada. Sin nacionalidad quedamos excluidos de los derechos humanos.

Ahora bien, sin ciudadanos tampoco tiene sentido un Estado. Se disuelve la ciudadanía, pero también queda disuelto el Estado-Nación. Así que cabe preguntar ¿estos títeres están gobernando a quién? Están obedeciendo órdenes y tratando de callar las voces que todavía se resisten a quedar en el silencio. Somos testigos como llegaron tan lejos, como ahuyentaron del país a una parte muy importante de la población (jóvenes y profesionales) como nos castigan a los que permanecemos, haciéndonos la vida casi imposible, fue un proceso lento, pero sin descanso. Ahora la pregunta es como comenzamos a recobrar nuestros derechos como ciudadanos. Debemos emprender acciones pequeñas que nos permitan volver a organizarnos, también debe ser un proceso lento, pero sin pausa. Mucho se ha insistido en la restructuración de los partidos políticos, ojalá entendamos que éstos puedan ser concebidos sin caudillos que dominen, que se equivocan sin permitir ser corregidos. No hay seres superiores, los iluminados quedaron vencidos en 1784 al Sur de Alemania.

 

2 comentarios:

  1. La recuperación de nuestra manera de vivir en democracia sera lenta,pero como decía el General Lopez Contreras ¡Vistame despacio que voy de prisa!

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  2. Nunca es tarde para reaccionar y con fuerza recuperar tus derechos que te han quitado. Pero no te rindas tan facilmente.

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